La comunicación de las organizaciones se convierte en algo cada día más complicado. Ya no es suficiente invertir en un spot de radio o un pequeño desplegado de algún periódico con presencia. La pregunta real es: ¿quién realmente se está enterando de que existes?
En las campañas que desarrollamos en JP Consultoría tenemos tres preguntas clave para construir una estrategia efectiva y que definen al cliente: ¿quién eres? ¿qué haces? ¿para qué le sirves a la gente?
Sobre todo cuando se trata de proyectos enfocados a instituciones o programas de gobierno, o incluso a organizaciones de la sociedad civil, la última pregunta puede convertirse en una pesadilla.
Tienen instalaciones modernas y funcionales, tienen presupuestos suficientes, programas integrales, pero los ejecutores, los representantes bien a bien no saben decir en pocas palabras para qué sirve lo que hacen.
Y ese es tal vez el meollo del asunto. Y es precisamente donde entra el equipo JP.
Construir un mensaje, una campaña o una estrategia de marketing en el caso de la comunicación comunitaria, política o electoral, debe sustentarse más en datos duros y reales, pero sobre todo pensando en la gente, que en ocasiones es lo que menos se toma en cuenta.
Incluso, grandes empresas multinacionales han enfrentado crisis de marca que las han expuesto y colocado al borde de la quiebra financiera, por dejar a un lado a la gente y pensar que la fuerza de la imagen les permitirá omitir criterios de seguridad, funcionalidad o calidad de servicio.
Es por ello, que la audiencia debe superar el concepto tradicional de masa amorfa sin identidad y sin capacidad de exigir. E incluso, hoy más que nunca, castigar a una marca que no le genere un beneficio tangible o intangible.
Y aquí es donde retomamos nuestra pregunta inicial: ¿quién realmente está enterado de que existes?
Si ofreces un servicio, si vendes algún producto, si tienes buenas ideas, no importa que tengas cuentas en todas las redes sociales, si estás omitiendo un factor fundamental: con qué argumentos vas a demostrar que le puedes servir a alguien.
Solo en la medida en que sirves, para solucionar un problema, para generar una sensación de bienestar, para que las coas pasen más rápido, etcétera, y sepas decir y decirlo bien, podrás plantear que si te están conociendo y, sobre todo, cumplirás tu meta final y estratégica: hacer lo que te gusta y recibir una retribución por ello.