Antonio Jiménez Gómez
Las empresas familiares constituyen el principal tipo de organizaciones que hay en el sector privado nacional. Sin embargo, son las que menos están preparadas para mejorar sus procesos internos y poder sobrevivir en un entorno más competitivo y globalizado.
Forbes México dio a conocer recientemente una guía básica para las empresas familiares para que elaboren su plan estratégico, que reproducimos a continuación:
1.- Buscar siempre ser el mejor. El resultado de un plan estratégico bien ejecutado es desarrollar una ventaja competitiva. ¿Qué puede hacer tu empresa mejor que otras compañías? Piensa en si tu empresa ya tiene una ventaja competitiva, y si es así, trata de obtener el mayor rendimiento posible de ésta. Ten en cuenta que existen 4 factores básicos que pueden generan y desarrollar una ventaja competitiva: eficiencia superior, calidad, innovación y respuesta al cliente.
2.- Cumplir la Misión. El peor error de todo empresario es olvidar la razón de ser de su compañía, porque olvidando ésta olvida su rumbo. Por ello, establecer la misión implica establecer el propósito de tu compañía. Esto servirá también como una guía para las operaciones diarias y la toma de decisiones. Pregúntate: ¿Cuál es nuestro negocio? ¿Cuál es la razón de ser de nuestra empresa?
2.- Pensar a mediano y largo plazo. Una visión estratégica es la imagen del futuro de tu empresa (hacia qué dirección va, la posición que debe ocupar en el mercado, etc.). Ver hacia el largo plazo implica planear a largo plazo. Piensa en cómo se verá la empresa en cinco o diez años? La finalidad de un plan estratégico es lograr una ventaja competitiva: debe ser sostenible en el tiempo, es decir, mantenerse a mediano y largo plazo. Por eso es importante una adecuada planeación para lograrlo.
3.- Hacer un inventario de los hechos. Analizar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas (FODA) te ayudará a ver tu empresa de una manera crítica. Al realizar el análisis FODA se debe ser objetivo y tomar en cuenta que con las fortalezas de tu empresa se pueden contrarrestar sus amenazas y con sus oportunidades disminuir sus debilidades.
4.- Conocer al personal y a tus clientes. Hoy en día, contar con un servicio personalizado al cliente se ha vuelto una venta competitiva en las empresas. Para poder lograrlo necesitas conocer las necesidades y los gustos de tus clientes mejor que la competencia, y al personal que tienes para atenderlos.
5.-Definir las metas y objetivos. Tus objetivos te llevarán hacia tu misión y visión. Las metas y objetivos reales surgen del FODA y del perfil del cliente. Los objetivos establecen la agenda, son amplios y globales por naturaleza. Las metas deben ser cuantificables y sustentar sus objetivos. Para definir tus metas y objetivos recomendamos utilizar la metodología SMART, es decir, formularlos de tal manera que tus objetivos sean específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas y acotados en el Tiempo.
6.- Realizar un presupuesto. Como en todo negocio, el presupuesto nunca es suficiente para hacer todo lo que quieres. Establece metas prioritarias. ¿Tiene algún sentido financiero establecer metas? ¿Se tienen los recursos humanos para alcanzar tu plan? Cuando logres realizar un presupuesto intenta adaptarte a él lo más que se pueda y observa cada pago como una inversión que a futuro dará rendimientos.
7.- Ejecutar las tácticas establecen los planes específicos de acción. Escribe por cada meta una lista de acciones específicas a realizar para alcanzarla, qué recursos (humanos, financieros, tecnológicos, etc.) se destinarán a cada meta y acción específica, quiénes serán los responsables de la ejecución de las estrategias, así como los plazos y fechas en que deberán estar finalizadas.
8.- Mantén el resultado. En el paso 6 se habla sobre las metas cuantificables. Coloca estas medidas y sus objetivos a la vista en un documento, que servirá como un panel de instrumento que guiará tu empresa hacia lograr su visión. Con este cuadro será más fácil que evalúes tu progreso mensualmente.
9.- Hacer de la estrategia un hábito. Organiza reuniones periódicamente para reportar el progreso logrado en la consecución de la meta. No olvides tomar acciones correctivas cuando sea necesario.
10.- Identifica tus errores y malas prácticas. Identifica cuáles son las prácticas dentro de tu empresa que utilizan más recursos de los que genera, es decir, en qué departamentos o áreas la inversión no da resultados, y trata de arreglarlo.
11.- Conocer el sector y adáptate a los cambios. La causa del fracaso de una gran cantidad de empresas multinacionales y que parecían prácticamente “indestructibles” (ver caso Kodak, BlackBerry, Blockbuster, etc.), es que no supieron adaptarse a los cambios del mercado y fueron bastante egoístas al pensar que su modelo de negocios iba a ser exitoso para siempre. Los casos anteriormente citados son solamente los más conocidos, pero en el mundo, miles de pequeñas y medianas empresas han cerrado sus puertas por los mismos motivos.
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